Ocho criptomonedas creadas en Latinoamérica




Bitcoin no es, ni de lejos, la única criptomoneda que existe. Si nos fijamos en páginas como CoinMarketCap, nos encontraremos con más de 5.000; y ni siquiera están listadas allí absolutamente todas las que están en circulación.

Lo cierto es que cualquiera, desde cualquier lugar del mundo, puede crear algún token o criptomoneda. De hecho, varios bancos centrales y gobiernos —como en China y Venezuela— están trabajando para emitir sus propias monedas digitales oficiales. Pero no hay que ser un Estado, empresa u organización para crear un nuevo token; especialmente si va a hacerse descentralizado.

Latinoamérica no se ha quedado fuera de todo esto y diversos individuos y organizaciones en el continente se han dado a la tarea de emitir criptomonedas personalizadas con distintos fines. A continuación, veremos algunas de ellas.

A la fecha, más de 40 comercios y compañías están afiliados a la red Jasper, por lo que quienes adquieran el Jaspberry podrán escoger minar entre los productos de esos 40 establecimientos. De momento, solo puede conseguirse uno contactando a los administradores por medio de la página oficial.

Jasper

Esta red descentralizada nace en Argentina junto a su criptomoneda propia, Jaspercoin (JAC), en 2017. Su propuesta principal es ofrecer una red de minería simplificada y amigable con el ambiente, que pueda servir a cualquier negocio para emitir programas de lealtad y a los consumidores para “minar” productos reales, como cerveza, vino o chocolate.

Esto último se lograría mediante un pequeño dispositivo minero llamado “Jaspberry”, el cual apenas requiere de energía eléctrica y de WiFi para empezar a minar el producto deseado. Una vez en línea, se escoge el producto que se quiere “minar” y sólo queda esperar a reunir suficientes “Jaspercoins” para ganarlo, sin hacer ni descargar nada más.

Niobio Cash

En su página web, Niobio Cash (NBR) se describe como una “criptomoneda genuinamente brasileña”, que no usó preminado ni Oferta Inicial de Moneda (ICO) para emitirse desde 2017. Consta de su propia cadena de bloques con Prueba de Trabajo y algoritmo CryptoNight, y su meta principal es apoyar en el desarrollo de la economía de Brasil.

En esa línea, 5% de los 336 millones de NBR que podrían ser emitidos serán usados para fomentar la investigación de la riqueza mineral en Brasil. Su cartera Niobot está disponible para Telegram, WhatsApp, Twitter y Facebook, y los NBR son recibidos en al menos ocho comercios brasileños. Asimismo, puede intercambiarse por BTC y ETH en los exchanges Crex24, TradeOgre y Altility a un precio promedio de 0.00048 dólares.

Gemera

No muchos lo saben, pero Colombia, además de buen café, es el principal productor mundial de esmeraldas con calidad de gema. Y esto es algo que pretende aprovechar la plataforma Gemera junto a su token ERC-20, la GEMA.

Esta iniciativa nace en 2017 y su propósito principal es ofrecer un comercio más fluido y transparente para las esmeraldas colombianas. Para ello planean certificar la calidad de las gemas en laboratorios especializados, auditar el stock disponible y crear un mercado descentralizado en donde cada token GEMA sea equivalente a una esmeralda.

De esa forma, se estarían realizando “eventos de generación de tokens” cada año, a medida que vaya aumentando el stock de esmeraldas. Por ahora, el token está disponible solo a través de su página oficial y la redención por esmeraldas no está disponible.

Bolivarcoin

Años antes de la aparición del Petro, la fiebre de Dash y la creación de otras criptomonedas nacionales, Bolivarcoin (BOLI) nace en 2015 como la primera criptomoneda venezolana, por parte de un desarrollador apodado “Satoshisimon Bolivarmoto”. Cabe acotar que este es un juego de palabras entre Satoshi Nakamoto, creador de Bitcoin, y Simón Bolívar, libertador de Venezuela.

Para entonces, la crisis que experimenta el país no era tan grave como se volvería en los años siguientes. Sin embargo, el propósito de vida de Bolivarcoin es “la necesidad que existe de dar una alternativa de solución económica a las personas, en un contexto de una economía en recesión y la pérdida del poder adquisitivo ante la hiperinflación en Venezuela”, como indica su White Paper.

Para ello, el BOLI cuenta con su propia blockchain con Prueba de Trabajo, algoritmo X11 y la posibilidad de instalar y administrar masternodos. Puede comerciarse en los exchanges Graviex y Trade Satoshi a un precio aproximado de 0.0081 dólares.

Atlantis Blue Digital Token

Tal como las esmeraldas en Colombia, existe el larimar en República Dominicana. Esta es una piedra azul semipreciosa que puede encontrarse únicamente al oeste del país y de la cual se cuenta que es el último remanente del famoso metal legendario de Atlantis.

De ahí proviene el nombre del Atlantis Blue Digital Token (ABDT), un criptoactivo creado en 2017 y basado en Stellar, cuyo objetivo principal es proveer de un mercado más justo para el larimar. Esto debido a que los procesos de minería de esta piedra están plagados de ilegalidad actualmente.

La intención del token es que llegue a ser redimible por larimar de calidad, previamente minado, evaluado y procesado bajo estándares legales. Con un precio aproximado de 0.0019 dólares, el ABDT está disponible en los exchanges Stellarterm y Stellarport.

Luka

Esta criptomoneda de origen chileno nace en 2017 y tiene como meta la protección de datos personales mediante la privacidad del sistema, enfocándose especialmente en las industrias veterinaria y gamer. Asimismo, espera ser la “base para la privacidad de la información de las aplicaciones descentralizadas” y promover la adopción de las criptomonedas en Latinoamérica.

En cuanto a lo técnico, LUK se trata de una bifurcación de Bytecoin, criptomoneda basada en el protocolo CryptoNote, diseñado en específico para la privacidad de las transacciones. Con ello planea crear una red de datos descentralizada sobre la vida de las mascotas de los usuarios y convertirse en unidad representativa de valor en videojuegos, empezando por su propio Luka Game de 8 bits.

La criptomoneda se encuentra disponible en los exchanges Orionx, FCExchange y Crex24 a cambio de BTC y pesos chilenos.

Amero

Según su página web oficial, el Amero (AMX) nace a principios de 2019 en México como una stablecoin cuyo valor está anclado a varias minas de oro, plata y platino en el Cinturón Dorado de Guerrero, un terreno de 1.400 hectáreas en Cabo Pulmo y la Isla de San José en Baja California Sur, con 16.300 hectáreas.

Su White Paper afirma que, de esa forma, el valor de la criptomoneda estaría respaldado tanto por metales preciosos y bienes raíces como por la biodiversidad presente en esas zonas. Su intención sería convertirse en “la criptomoneda del pueblo”, aunque ahora mismo es difícilmente comerciable.

Lo cierto es que aún no está listada en ningún exchange, así que su volumen y capitalización son inciertos. Solo puede intercambiarse a través de dos exchanges por parte de la compañía Amero-Isatek, la cual también posee de manera privada el código del AMX, por lo que no es posible auditarlo.

En noviembre de 2019 se dio a conocer que el terreno de Cabo Pulmo fue adquirido a cambio de AMX, pero la compra resultó bastante dudosa. Además, pese a lo que describe la página web, no hay links o documentación que describa las propiedades y su ubicación exacta.

Recientemente, Amero tuvo sus quince minutos de fama entre la comunidad mexicana cuando su CEO, Alfonzo Jiménez, ofreció comprar en AMX el avión presidencial del Estado. Aun así, se sospecha que Amero no es más que una estafa.

Plasticoin

En el mundo solo se recolecta el 20% del plástico para su reciclaje, se arrojan ocho millones de toneladas de desechos plásticos al mar y, de seguir así, para el 2050 el 99% de las aves marinas tendrá plástico en sus estómagos, pues los peces también lo tendrán. Con estas estadísticas en mente nace en Uruguay este 2020 la iniciativa Plasticoin, una moneda digital que busca premiar a los usuarios por reunir plástico suficiente para el reciclaje.

Plasticoin es un proyecto respaldado por la Agencia Nacional de Desarrollo (ANDE) uruguaya y, de momento, enfocado en la ciudad de Piriápolis, en el departamento de Maldonado. A través de varios centros de acopio ubicados en la ciudad, se ofrecen 100 Plasticoins por cada kilogramo de residuos plásticos domiciliarios, 200 Plasticoins por cada kilogramo de residuos retirados de la playa y 400 Plasticoins por cada kilogramo de microplástico (piezas de 5 mm) retirado de la playa.

Una vez con su recompensa, los participantes pueden cambiar esta moneda digital en los comercios asociados al proyecto, hasta la fecha, al menos unos quince. La mayoría de ellos ofrece algún tipo de alimento, pero también se cuenta una barbería, una tienda de skate y clases de surf.

Plasticoin es una moneda digital centralizada, pero en lo próximo planea tener su propia blockchain para el rastreo de las donaciones y recompensas.

Futuro en alza

No puede decirse que todos los proyectos sobre blockchains y criptomonedas en América Latina sean legítimos, pero cada vez crece más el número tanto de los que sí lo son como de los usuarios de criptomonedas y aplicaciones descentralizadas en general.

De hecho, de acuerdo a un estudio de la firma Statista, Brasil, Colombia, Argentina, México y Chile lograron ocupar puestos del top 10 de países con mayor adopción de criptomonedas a nivel global. Asimismo, el 1º Mapa Ecosistema Blockchain de Latinoamérica de LatamTech listó a 174 startups y organizaciones dedicadas al criptomundo en la región, distribuidas en al menos 14 sectores económicos diferentes y 15 países.

A pesar de las posibles estafas, todo indica que el futuro de América Latina estará lleno de criptomonedas y nuevos proyectos relacionados.

Fuente: Beincrypto

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